jueves, 20 de marzo de 2014

El aceite de coco, una grasa natural utilizada durante miles de años en algunos lugares del mundo, podría ser una esperanza en casos de personas con Alzheimer y otras enfermedades. Ayudaría tanto a recuperar capacidades perdidas, como a ralentizar la evolución de la enfermedad, o incluso a prevenirla.
Teniendo en cuenta que añadir aceite de coco a la dieta no supone demasiado esfuerzo ni riesgo para la salud en general, merece la pena que esta información llegue a cuanta más gente mejor, para que, por lo menos, quien quiera pueda probar.

¿DE QUÉ ACEITE DE COCO ESTAMOS HABLANDO?
Cuando hablamos de aceite de coco con potencial medicinal, no hablamos de la grasa hidrogenada o parcialmente hidrogenada, perjudicial para la salud que venden en muchos sitios con el nombre de aceite de coco, pero que es cualquier cosa menos el verdadero aceite. 

El aceite de coco beneficioso para la salud es el menos procesado de todos, extraído por presión en frío, virgen, ecológico, sin el uso de químicos tóxicos en su cultivo, sin blanquear ni endurecer artificialmente, que afortunadamente cada vez encontramos en más sitios. En resumen, la grasa natural, de la mejor calidad, extraída de la forma más natural posible, y bajo ningún concepto hidrogenada o parcialmente hidrogenada, ni adulterada de ningún modo, algo que, por otro lado deberíamos exigir de cada grasa que consumimos. 


Aún hay mucha gente que considera este aceite como dañino. Sin embargo, ya hay muchas investigaciones que demuestran todo lo contrario. Por ejemplo, se sabe que muchas poblaciones que llevan siglos con este aceite como base de su dieta, apenas tienen problemas cardiovasculares, ni de obesidad, ni tampoco de demencias.

A todos los que tengan dudas les recomiendo el siguiente artículo del Dr. Mercola, en el que explica de forma sencilla  por qué la grasa saturada natural del coco sí es saludable, y que incluye al final del mismo un buen número de referencias. http://espanol.mercola.com/boletin-de-salud/este-aceite-de-cocinar-es-un-destructor-de-virus-y-antibioticos.aspx
LA EXPERIENCIA DE LA DRA. NEWPORT CON SU MARIDO ENFERMO DE ALZHEIMER
La Dra. Newport, médico especialista en neonatología, dio con este descubrimiento sobre el aceite de coco, en su búsqueda desesperada por ayudar a su marido, diagnosticado de Alzheimer temprano a los cincuenta y pocos años, enfermedad que, a pesar de la medicación seguía avanzando rápidamente. 

La doctora cuenta como en 2008 llevó a su marido a realizar un examen para que pudiera entrar en las pruebas clínicas de un nuevo medicamento. Allí le realizaron un MMSE (Mini-Examen de Estado Mental), pero fue rechazado porque necesitaba tener una puntuación de al menos 16 y sólo obtuvo 14. Steve Newport tampoco fue capaz de pasar una prueba en la que se le pedía que dibujara un reloj, lo que hizo que los médicos consideraran que estaba comenzando a pasar ya a la fase severa de la enfermedad.

Al día siguiente de este examen, la doctora decidió empezar a darle aceite de coco a su marido, pues descubrió algunas investigaciones esperanzadoras administrando triglicéridos de cadena media (MCT) en personas con Alzheimer, y al ver que el aceite de coco es muy rico en MCT, pensó que era la forma más fácil de probar por su cuenta.
Así que, antes de salir de viaje para intentar entrar en otra prueba clínica de un nuevo medicamento, añadió 2 cucharadas soperas de aceite de coco en el desayuno de Steve. Volvieron a realizarle el mismo MMSE del día anterior, pero esta vez en lugar de 14 puntos, Steve obtuvo 18, además de empezar a recuperar la memoria y la capacidad cognitiva de forma impactante.
En un principio Mary Newport no estaba segura de si había sido el aceite de coco, pero como había leído que a algunos enfermos les podía hacer efecto el mismo día que lo tomaban, decidió continuar con el aceite en la dieta de su marido. 

A partir de ahí se inició la mejoría de Steve que, con el uso diario de aceite de coco, comenzó a recobrar capacidad cognitiva perdida, movilidad, y el avance de la enfermedad se ralentizó de forma importante, algo que ningún medicamento había logrado hasta ese momento.

Mary cuenta cómo su marido en cinco días recuperó su personalidad, en palabras del mismo Steve “recuperó su vida”. Dos semanas después de empezar a tomar el aceite fue capaz de dibujar de nuevo un reloj, aunque no perfecto, pero incluyendo hasta los números. A los 3 ó 4 meses desapareció una alteración visual que le impedía leer. Y en el período de un año mejoró su movilidad hasta ser capaz de poder correr de nuevo, y también su capacidad de comprensión lectora, así como su memoria reciente y a corto plazo.  Steve no se ha curado, pero todas las mejorías que ha ido experimentado, han cambiado su mundo y el de su familia.

Aquí tenéis una entrevista completa a la Dra. Newport, en inglés, en la que explica todo esto y en la que su marido también es entrevistado.

LA “DIABETES CEREBRAL” Y EL ACEITE DE COCO
Todas las células necesitan “combustible” para funcionar, incluidas las cerebrales. Este combustible es la glucosa obtenida de los alimentos. Pero la glucosa precisa una llave para “abrir la puerta” de los receptores celulares y poder entrar, esta llave es la insulina. En el Alzheimer, los receptores de las células cerebrales, las puertas de entrada de la glucosa, fallan y no responden a la insulina, por lo que las neuronas dejan de recibir alimento y empiezan a morir. Esto puede comenzar a ocurrir entre 10 y 20 años antes de ver los primeros síntomas de la enfermedad, por lo que nuestras células cerebrales podrían estar muriendo por falta de alimento sin que seamos conscientes de ello.

El Dr. George Cahill, en los años 60 descubrió que las neuronas pueden utilizar cetonas directamente como combustible alternativo a la glucosa. Se cree que las células desarrollaron la capacidad de alimentarse de cetonas como una forma de adaptación al entorno y supervivencia, así el cuerpo acumulaba grasa en períodos de abundancia, para más tarde en épocas de escasez, una vez agotadas las reservas de glucosa, pasar a utilizar la grasa guardada transformada en cetonas.

Los triglicéridos de cadena media, MCT, una grasa saturada saludable, se convierten en cetonas rápidamente en el organismo, de uso inmediato. Sin necesidad de enzimas para su digestión, pasan directamente a suministrar energía a las células. El aceite de coco tiene hasta un 60% de MCT, lo que lo convierte en una de las pocas fuentes naturales rica en esta grasa saludable.
OTRAS ENFERMEDADES PARA LAS QUE ESTE ACEITE PODRÍA SER BENEFICIOSO
  • Enfermedades neurodegenerativas que impliquen disminución de la capacidad neuronal para asimilar la glucosa como: demencia senil y otras demencias, Parkinson, esclerosis lateral amiotrófica (ELA), esclerosis múltiple,distrofia muscular de Duchenne, enfermedad de Huntington, autismo, síndrome de Down, daño cerebral traumático… entre otras.
  • También enfermedades que presenten una resistencia celular a la insulina o que hagan imposible el transporte de la glucosa, como los distintos tipos de diabetes. En estos casos las cetonas podrían convertirse en una fuente de energía alternativa para las células, quizás disminuyendo los daños sobre diferentes órganos del cuerpo.

¿CUÁNTO ACEITE DE COCO?
La Dra. Newport recomienda en su web comenzar con una cucharadita pequeña de aceite de coco, ingerida con alimentos, e ir aumentando progresivamente esta cantidad, dependiendo del caso, peso etc., hasta llegar a unas 4-6 cucharadas soperas al día, repartidas con las comidas. Es importante tener en cuenta que estas dosis son las recomendadas para personas que padezcan ya Alzheimer u otras enfermedades.

En el caso de los niños (con síndrome de Down, autismo…) ella hace unas recomendaciones específicas que, según su experiencia, debe ser de ¼ de cucharadita pequeña de aceite de coco por cada 4 kilos y medio de peso, 2 ó 3 veces al día. A los niños también les gusta mucho la leche de coco, que  contiene MCT, la dosis de leche sería de entre 1 cucharadita y media a 2, por cada 4 kilos y medio de peso, 2 ó 3 veces al día. La leche debe refrigerarse una vez abierta y consumirse en un par de días.
Mary Newport también ha estado combinando el aceite de coco, con aceite MCT, que es la parte de triglicéridos de cadena media extraída del coco y que se vende como suplemento dietético. 


¿Y EL PESO?
El aceite de coco es una grasa que acelera el metabolismo, convirtiéndose en energía inmediata para las células, sin acumularse. Es por eso que muchos deportistas lo toman antes de entrenar. En los últimos años ha ido ganando espacio en las dietas de adelgazamiento, aunque no todos los expertos están de acuerdo.
Sin embargo, la lógica nos dice que, si bien seguramente engorde menos que otras grasas, lo adecuado será si empezamos a tomarlo, reajustar la ingesta de grasas en general, no añadiendo la de coco a todas las que tomábamos antes, sino sustituyendo una parte de estas por la de coco.


¿Y QUÉ PASA CON EL COLESTEROL?
No todas las grasas saturadas son dañinas, ni todo el colesterol es malo. Las grasas vegetales como las que tiene el coco son consideradas dentro de las grasas saludables, que elevan el colesterol “bueno”. Aunque todavía hay mucha confusión al respecto, sobre todo a causa de campañas interesadas que en su momento lo demonizaron, pero que contaban la verdad a medias, pues el aceite nocivo es el hidrogenado, que como cualquier grasa hidrogenada o trans, es nefasta para la salud. 

Sin embargo, las grasas naturales del aceite de coco virgen, son una verdadera joya que la naturaleza nos regala, y que por su fácil digestión y propiedades, se administra en algunos lugares incluso a los bebés. Como en todo, la moderación y el sentido común son los mejores aliados para disfrutar de las ventajas de un alimento medicinal de la forma correcta. 
http://espanol.mercola.com/boletin-de-salud/este-aceite-de-cocinar-es-un-destructor-de-virus-y-antibioticos.aspx

¿Y la cetosis?
El Dr. Richard Veech, investigador y uno de los mayores expertos en cetonas, asegura que el cerebro y el corazón funcionan un 25% más eficientemente si se nutren de cetonas en lugar de glucosa.
Por otro lado, sus investigaciones en laboratorio apuntan a que los cuerpos cetónicos podrían ir más allá de ser sólo un mero combustible celular, y que quizás ayudarían también a crear nuevas neuronas. 
Y al respecto de la cetosis comenta: “Los médicos tienen miedo de la cetosis. Siempre están preocupados por la cetoacidosis diabética. Pero la cetosis es un estado fisiológico normal. Yo diría que es el estado normal del hombre. No es normal tener McDonalds y una charcutería en cada esquina. Lo normal es pasar hambre.''


ACEITE DE COCO Y LA PREVENCIÓN DEL ALZHEIMER
Si, como hemos dicho  antes, las células cerebrales pueden empezar a padecer la “diabetes” entre 10 ó 20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas de la enfermedad, incorporar el aceite de coco a nuestra dieta, podría servirnos de prevención.

Por otro lado, hay muchas investigaciones que vinculan directamente el Alzheimer con la exposición a sustancias tóxicas como pesticidas o aluminio a lo largo de la vida. Esto debería hacernos replantear muchos de los hábitos “normalizados” pero muy poco saludables que tenemos. Los usos de tóxicos en la agricultura convencional e intensiva o en el hogar, el consumo de alimentos rociados con pesticidas, cocinar con aluminio, utilizar cosméticos que lo lleven, o vacunas a las que habitualmente se les añade, son algunos de ellos.

OTROS USOS DEL ACEITE DE COCO
El ácido laúrico y caprílico, entre otros elementos que contiene el aceite de coco, tienenpropiedades  antivíricas, antibacterianas y antimicóticas, lo que hace que este aceite forme parte de algunos tratamientos contra la candidiasis, por ejemplo.

También son muy conocidos sus magníficos efectos cosméticos sobre piel y cabello, utilizado incluso como protector solar natural o como tratamiento contra los piojos.

Por otro lado, el aceite de coco se absorbe fácilmente en el organismo, ayudando a asimilar mejor algunas vitaminas, minerales y diversos nutrientes.

LOS TESTIMONIOS DE MUCHA GENTE
Dado que el aceite de coco es un producto alimenticio sin patente alguna, es difícil que esta información despierte el interés del sector farmacéutico, al que sólo interesaría este aceite si pudiera ser vendido en exclusiva.

Mary Newport ha emprendido su propia campaña personal, para hacer que esta información pueda llegar a la gente, y que el que quiera pueda por lo menos tener la opción de probar. Desde que empezó a difundir esto son muchos los testimonios de gente que asegura que la introducción de este aceite en la dieta ha significado mejorías en los enfermos, mucha gente ha escrito a la misma doctora para contárselo, otros tantos testimonios están por los foros de internet, al igual que hay gente que dice que no le ha hecho ningún efecto.

No hay ninguna garantía de que vaya a funcionar en todos los casos, y puede que sólo sea útil para algunas personas, pero la sola posibilidad de ayude a una persona, que pueda recuperar su vida, o por lo menos parte de las capacidades perdidas, es tan  maravillosa, que merece la pena compartir la información. Y por eso dejamos este granito de arena en apoyo a la magnífica labor de esta valiente doctora, como una pequeña esperanza que ojalá le sirva a alguien.

Fátima Solé
Naturópata

BIBLIOGRAFÍA
El Poder del Metabolismo, Frank Suárez, Metabolic Press, 2008

laboticaescondida.blogspot.com.es


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