martes, 17 de octubre de 2017

Reflexión: Las cuatro estaciones


Había una vez un hombre que tenía cuatro hijos.

El honbre buscaba que ellos aprendieran a no juzgar las cosas tan rápidamente; entonces los envió a cada uno por turnos a visitar un peral que estaba a una gran distancia.

El primer hijo fue en el invierno, el segundo en la primavera, el tercero en el verano y el hijo más joven en el otoño.

Cuando todos ellos habían ido y regresado; su padre los llamó, y juntos les pidió que describieran lo que habían visto.

El primer hijo mencionó que el árbol era horrible, doblado y retorcido.

El segundo dijo que no, que estaba cubierto con brotes verdes y lleno de promesas.

El tercer hijo no estuvo de acuerdo, dijo que estaba cargado de flores, que tenia aroma muy dulce y se veía muy hermoso, era la cosa más llena de gracia que jamás había visto.

El último de los hijos no estuvo de acuerdo con ninguno de ellos, y dijo que el peral estaba maduro y marchitándose de tanto fruto, lleno de vida y satisfacción.

Entonces el hombre les explicó a sus hijos que todos tenían razón, porque ellos solo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol.

Les dijo a todos que no deben de juzgar a un árbol, o a una persona, solo por ver una de sus temporadas, y que la esencia de lo que son, el placer, regocijo y amor que viene con la vida puede ser solo medida al final, cuando todas las estaciones ya han pasado.

Si tú te das por vencido en el invierno, habrás perdido la promesa de la primavera, la belleza del verano, y la satisfacción del otoño.

No dejes que el dolor de una estación destruya la dicha del resto.

No juzgues la vida solo por una estación difícil.

Aguanta con valor las dificultades y las malas rachas, porque luego disfrutarás de los buenos tiempos.

Sólo el que persevera encuentra un mañana mejor.

DESCONOCIDO

lunes, 16 de octubre de 2017

Reflexión: La travesura de los duendes

Hace muchos miles de años, un poco antes de que la humanidad existiera, se reunieron varios duendes para hacer una travesura.
Uno de ellos dijo:
– Pronto serán creados los humanos, serán una perfecta obra divina, deberíamos quitarles algo, pero… ¿qué?
Después de mucho pensar uno dijo:
– ¡Ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser en dónde esconderla para que no la puedan encontrar.
Propuso el primero:
– Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo!.
A lo que inmediatamente repuso otro:
– No, recuerda que tienen fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está.
Luego propuso otro:
– Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar!
Y otro contestó:
– No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará.
Uno más intervino y dijo:
– Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra.
Y le dijeron:
– No, recuerda que les han dado inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que puedan viajar a otros planetas y la van a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad.
El último de ellos era un duende que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás duendes.
Analizó cada una de ellas y entonces dijo:
– Creo saber dónde ponerla para que realmente les cueste muchísimo trabajo encontrarla…
Todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono:
– ¿Dónde?
El duende respondió:
– La esconderemos dentro de ellos mismos… estarán tan ocupados buscándola fuera, que algunos nunca llegarán a encontrarla…
Todos estuvieron de acuerdo y, desde entonces, ha sido siempre así:
“El hombre se pasa la vida buscando la felicidad, sin saber que la trae consigo”
Entonces....seamos felices disfrutando de lo que tenemos. Todos tenemos la felicidad al alcance de la mano, lo que tenemos es lo que nos tiene que hacer felices...sin más.... ¿O no estáis de acuerdo?
Autor desconocido

miércoles, 11 de octubre de 2017

Consecuencias que puedes sufrir por comer harinas refinadas


¿Sabías que, además de dificultar la digestión, el consumo de harinas refinadas puede estar relacionado con un mayor riesgo de depresión? Además, lejos de brindarnos energía, pueden generarnos mayor somnolencia
Las harinas refinadas hacen parte de la alimentación regular de millones de personas en todo el mundo y, aunque se han hecho advertencias sobre su consumo, muchos aún desconocen cuán perjudiciales pueden ser para la salud.
Este producto atraviesa una serie de procesos industriales que, por desgracia, reduce su calidad nutricional y propiedades.
Si bien en cantidades mínimas no causan efectos significativos, su ingesta excesiva y frecuente puede producir algunas reacciones indeseadas en el organismo.
Lo más preocupante es que están incluidas en muchos productos alimentarios del mercado y, debido a esto, es difícil frenar su consumo.
Sin embargo, es importante que todos conozcan las consecuencias de comerlas en exceso para, por lo menos, tratar de limitarlas al máximo en la dieta.
¡Mucha atención!

1. Aumentan el riesgo de diabetes

Diabetes y resistencia a la insulina
Las personas que ingieren este ingrediente todos los días tienen un alto riesgo de sufrir de diabetes en comparación con aquellos que eligen las harinas integrales.
  • Estas contienen altos niveles de hidratos de carbono simples, los cuales producen picos altos de azúcar al no ser empleados como fuentes de energía para el cuerpo.
  • En específico, la amilopectina, uno de sus carbohidratos, se convierte con facilidad en azúcar y afecta los niveles de glucosa en la sangre.

2. Producen sobrepeso

Los alimentos elaborados con harinas refinadas son uno de los responsables del aumento de peso corporal y las dificultades metabólicas.
  • El consumo de este ingrediente es uno de los mayores obstáculos para quienes buscan bajar de peso de forma saludable.
  • Sus hidratos de carbono ralentizan el ritmo del metabolismo y, al aumentar la glucosa de la sangre, eleva la acumulación de grasa, sobre todo en la zona abdominal.
  • Por otro lado, ya que no son saciantes, elevan la ansiedad por la comida.

3. Dificultan la digestión

indigestión-y-reflujo-ácido
Una de las características de este tipo de harinas es que, debido al proceso al que son sometidas, más del 80 % de su fibra dietética se desaparece.
Fruto de esto, tras ser ingeridas, se producen enfermedades en el sistema digestivo y el colon.
  • La poca cantidad de fibra causa dificultad en la digestión del alimento y, a su vez, genera estreñimiento e inflamación.
  • Por otro lado, también produce alteraciones en la flora bacteriana del intestino, aumentando los gases, la indigestión y el dolor.

4. Aumentan el riesgo de enfermedades inflamatorias

Las personas expuestas a factores de riesgo de enfermedades inflamatorias como la artritis deben mantener excluir este ingrediente de sus planes de alimentación.
  • Aunque en porciones mínimas no genera reacciones significativas, su ingesta habitual puede desencadenar respuestas inflamatorias por parte del sistema inmunitario.
  • Esto se le atribuye a los desequilibrios que produce en la glucosa de la sangre, la cual interfiere en las funciones que transforman las proteínas en fuentes de energía para el cuerpo.
  • Al acumularse genera una reacción llamada glicación, lo que produce un proceso inflamatorio en los tejidos sanos.

5. Pueden producir intolerancias

intolerancia al gluten
Las intolerancias alimentarias producen reacciones inflamatorias en el organismo y una amplia variedad de síntomas digestivos que afectan la calidad de vida.
  • Las harinas refinadas contienen altos niveles de gluten, un tipo de proteína de difícil digestión que puede producir este tipo de problemas.

6. Elevan el riesgo de depresión

Mientras que comer alimentos refinados produce una ligera sensación de placer momentáneo, la acumulación de sus hidratos de carbono se relaciona con la tendencia a tener depresión y bajas en el estado de ánimo.
  • Estas sustancias, que elevan la glucosa en la sangre, alteran la química del cerebro y producen una sensación de cansancio físico y mental.
  • Están vinculadas con los trastornos de sueño y la reducción de la productividad durante las tareas cotidianas.
  • Lejos de brindarle energía al organismo, generan sensación de fatiga y somnolencia.
  • Esto explica por qué, tras comerlas, algunos se sienten bajos de ánimo y con la necesidad de tomar una siesta.
¿Sueles consumir este alimento como parte de tu dieta habitual? Si es así, y muchos de tus productos lo contienen, procura tomar medidas para empezar a limitar su ingesta lo antes posible.
Aunque es difícil eliminarla por completo de la dieta, hay muchas alternativas saludables que ayudan a remplazarlas en una amplia variedad de recetas.
Si bien puedes pensar que no te hacen mal, tras reducir su consumo te darás cuenta de cuán beneficioso es para tu cuerpo.
https://mejorconsalud.com

Masaje relajante de pies

Masaje relajante de Espalda

martes, 10 de octubre de 2017

Reflexión: El Puente



No hace mucho tiempo, dos hermanos que vivían en granjas contiguas, tuvieron un conflicto. Éste era el primer problema que tuvieron después de 40 años de cultivar las tierras hombro a hombro, compartir el duro trabajo y de intercambiar cosechas y bienes en forma continua.
Esta larga y beneficiosa colaboración terminó repentinamente. Comenzó con un pequeño malentendido que fue creciendo hasta llegar a abrir una tremenda brecha entre ellos, que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.
Una mañana alguien llamó a la puerta de Luis. Al abrir, encontró a un hombre con herramientas de carpintero. "Estoy buscando trabajo", dijo el extraño, "quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda serle de ayuda".
"Sí", dijo el mayor de los hermanos, tengo un trabajo para usted. Mire, al otro lado del arroyo, en aquella granja, ahí vive mi vecino, es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros y él tomó su buldózer y desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros.
Bueno, él pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor. ¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca, de dos metros de alto, para no verlo nunca más.
El carpintero le dijo: Creo que comprendo la situación. Muéstreme dónde están la madera, los clavos y las herramientas y le entregaré un trabajo que lo dejará satisfecho. El hermano mayor ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir a comprar provisiones al pueblo.
El carpintero trabajó duro todo el día midiendo, cortando, clavando. Cerca del atardecer, cuando el granjero regresó, el carpintero había terminado con su trabajo. El granjero quedó, perplejo con lo que vio. No había ninguna cerca de dos metros; en su lugar había un puente. Un puente que unía las dos granjas a través del arroyo. Era una verdadera obra de arte.
En ese momento, su hermano menor, vino desde su granja, cruzando el puente, abrazó a su hermano, con los ojos llenos de lágrimas, le dijo: Eres un gran hombre, por construir este hermoso puente después de lo que te he hecho, gracias y perdóname.
En silencio el carpintero guardó las herramientas y se dispuso a marchar, cuando Luis, el hermano que le había contratado grito: ¡No te vayas espera!, quédate, tengo muchos proyectos para ti.
-Me gustaría quedarme dijo el carpintero, pero tengo muchos puentes por construir.

No dejemos que ningún malentendido nos separe de las personas que queremos.

lunes, 9 de octubre de 2017

Reflexión: Leyenda del verdadero Amigo

Una leyenda árabe cuenta de dos amigos que viajaban juntos por el desierto, en algún momento del viaje los dos comenzaron a discutir, entonces el primer amigo le dio una bofetada a su compañero, el agredido no se defendió, sino que escribió en la arena: "Hoy mi mejor amigo me dio una bofetada".
El caso extrañó al amigo agresor, pero de momento prefirió no preguntar la extraña reacción a su acompañante.
Pasaron los días y los dos amigos árabes proseguían su camino, en el viaje se encontraron un oasis y decidieron bañarse. Mientras lo hacían el hombre que había sido abofeteado comenzó a ahogarse, pero su amigo se arrojó al agua y lo rescató. El hombre agradeció que le hubieran salvado la vida, pero esta vez tomó un estilete y comenzó a escribir en una piedra: "Hoy mi mejor amigo me salvó la vida".
La intriga volvió a invadir la mente del primer amigo, así que esta vez decidió no quedarse callado y preguntó a su amigo:
—Explícame algo, ¿por qué cuando te abofeteé escribiste en la arena y ahora lo haces sobre una piedra?
El segundo amigo lo miró y con una sonrisa contestó:
—Te voy a compartir mi filosofía, cuando alguien me ofende trato de escribir las cosas sobre la arena, en donde las marcas son borradas fácilmente por el viento del perdón. Cuando alguien hace algo bueno por mí prefiero dejar las cosas grabadas en piedra para que no se me olvide nunca, así la memoria  del corazón me recordará que debo ser agradecido y no habrá ningún viento que pueda borrarlo.


Autor desconocido.